Arte Catedral de Pamplona de Pamplona. Claustro

El claustro de la Catedral de Pamplona está considerado como una de las maravillas del arte gótico y, desde luego, la mejor muestra de todos los claustros del siglo XIV.

El claustro es de planta cuadrada, en torno a un jardín central. En cada lado se cierra con seis arcos ojivales sostenidos por haces de columnas. Los calados de las ojivas, que son más complicados en las alas sur y oeste, se apoyan, a su vez, en tres finos maineles y todo el conjunto en un zócalo de piedra sobre el que va colocada una verja de hierro.

Los arcos se culminan con gabletes, excepto en el ala este. Estos gabletes atraviesan la balaustrada que ciñe el sobreclaustro y ostentan en la parte superior un escudo, o pequeñas estatuas en las alas norte y oeste. Cada crujía tiene ocho tramos, cubiertos por bóvedas de crucería, cuyos arcos transversales se contrarrestan por medio de estribos exteriores coronados por pináculos y dotados de gárgolas. En las claves de las bóvedas, en escultura policromada, se representan temas diversos: los meses del año, los vientos, algunos ríos, escenas del Nuevo Testamento y Santos. Los capiteles llevan decoración vegetal y también historiada con temas de escenas de la vida medieval, de animales, o del Antiguo Testamento tomados del libro del Génesis. Los muros del fondo de cada crujía están siempre especialmente enriquecidos con portadas, escultura, sepulcros o más abundante decoración. Los tramos intermedios son lisos, aunque los arcos formeros están siempre de-corados por una labor fina de follaje en la piedra.

La puerta de salida desde el templo, llamada del Puerta del Amparo, está dividida por un gran mainel que sustenta el tímpano. En éste puede verse esculpida la escena de la dormición de la Virgen, con gran expresividad en las figuras de los Apóstoles. Las jambas se decoran con nichos ocupados por pequeñas esculturas. En la arquivolta van colocados ángeles, en sentido longitudinal, portando una inscripción alusiva a la Asunción. En el mainel ocupa el lugar de honor la Virgen del Amparo, talla gótica en piedra, sobre un pedestal ricamente labrado. A su vez, sobre la Virgen se colocó un complicado doselete que simula hacia el interior las bóvedas de una cabecera de templo gótico.

Al final de la crujía norte se halla el sepulcro de Leonel de Garro, obra del taller de J. Lome, a mediados del siglo XV, con restos de pinturas murales. A continuación, sobre el muro contiguo y apoyado en una imposta, el grupo escultórico de la Epifanía, firmado por Jacques Perut. Al lado de los tres siguientes tramos, se halla la Capilla Barbazana, con una amplia portada, a la que van adosadas dos pesadas tallas de san Pedro y san Pablo, y completada por dos grandes ventanales a los lados.

Al fondo de la crujía este, se halla el sepulcro de Don Miguel Sánchez de Asiáin, fallecido en 1364. El monumento está formado por un nicho con la estatua yacente en la base y un arco apuntado, bajo el cual se desarrolla un elegante calado; la decoración sigue por encima del arco hasta inscribirse todo en un rectángulo que ocupa todo el muro en altura. Estaba decorado con pinturas murales, que fueron trasladadas al Museo de Navarra. A su lado se halla la Puerta preciosa, notable ejemplar de portada de estilo gótico francés, con riquísima escultura distribuida en las jambas, el tímpano y las arquivoltas. En los cuatro registros horizontales del propio tímpano se describe la historia de la muerte de la Virgen, según la Leyenda Dorada. Por esta puerta se pasa a lo que fue dormitorio canonical, amplia sala rectangular cubierta por arcos góticos. Fue mandado construir por Lancelot de Navarra, hijo de Carlos II, sobre el solar del antiguo palacio románico de reyes y obispos. En estas dependencias de la Catedral se celebraban las sesiones de las Cortes de Navarra. Al sur del dormitorio se conserva la capilla románica del antiguo palacio, de finales del siglo XII. Suele llamarse de Jesucristo, y también de Don Pedro de Roda.

En la crujía sur se halla el sepulcro del Conde de Gages, obra de Robert Michel hacia 1753. Después de otros emplazamientos anteriores se colocó aquí en 1831. Al final de esta crujía se halla la entrada al Refectorio, actualmente ocupado por el Museo Diocesano. En las Jambas de la portada se ven dos notables esculturas góticas, figurando a la Iglesia y la Sinagoga, y en el tímpano, los relieves de la última cena y la entrada de Jesús en Jerusalén.

En el comienzo de la crujía occidental, junto a la puerta del Refectorio, se halla la puerta del Arcedianato. En el tímpano se representa la Crucifixión, Resurrección, y Bajada al Limbo, todo ello inspirado en la del Santo Sepulcro, de Estella.

En el ángulo suroeste del claustro se construyó un templete que cobijaba la fuente o lavatorio. Pronto fue convertido en capilla, hasta que recuperó su función primitiva hace pocos años. La reja que lo rodea en dos de sus lados es románica con remates góticos y la tradición asegura que se forjó con las cadenas de la batalla de las Navas en 1212. Quizá perteneció a la catedral románica y fue aquí aprovechada.


¿Sabías que ...

la catedral conserva una “impresionante” serie de retablos ... , desde el siglo XV al siglo XVIII, que nos representan su evolución artística y su función catecumenal?

La gran desconocida

TRES MOTIVOS hacen que conjunto catedralicio de Pamplona destaque respecto a otras iglesias de la diócesis o catedrales de otros lugares: por su importancia religiosa, por su valor artístico, y por su papel en el antiguo reyno de Navarra.