
Bohlin, el arquitecto de Apple, "imprimirá la huella del S. XXI" en la catedral de Pamplona
Bohlin, medalla de oro de arquitectura en Estados Unidos, acaba de conocer la seo en la que trabajará
La firma americana diseñará una residencia, museo y centro de peregrinos en el conjunto
Juan Tejero Ariño, 28 años, fue ordenado diácono el domingo en la catedral de Pamplona. Es ingeniero de telecomunicaciones, nuevas tecnologías para creencias y templos con historia. Ese mismo día, Peter Bohlin, prestigioso arquitecto estadounidense, visitó por primera vez la seo. Llegó de la mano de su socio Bernard Cywinski, tras un arriesgado encargo: aplicar al conjunto catedralicio el estrato del siglo XXI, materiales y formas innovadoras, integrados en piedras centenarias.
Peter Bohlin es uno de los arquitectos americanos más premiados. Su estudio, Bohlin Cywinski Jackson, suma 460 galardones y este mismo año ha recibido uno de los más prestigiosos: la Medalla de Oro concedida por los profesionales de su país. Pero lo que más llamó la atención de Javier Aizpún, canónigo de la catedral, responsable de Patrimonio en la Diócesis y arquitecto de formación, fue su relación con las tecnologías a la hora de imprimir un nuevo sello en edificios históricos. Bohlin Cywinski Jackson son autores, entre otras, de la casa de Bill Gates, de los estudios Pixar en California y de las tiendas Apple. Steve Jobs, el mediático dueño de Apple, encargó el trabajo a Bolhin, a pesar de que éste siempre prefiere un boceto en papel a un plano en el ordenador y una conversación en persona a una por correo electrónico. Lo ha demostrado en sus 48 horas en Pamplona, expresamente dedicado a conocer el conjunto catedralicio y su historia. Dejó ayer la ciudad, cargado de apuntes.
En la sala capitular
Sentado en torno a una mesa de la sala capitular, dependencia que data 1727 y en la que se celebran los Cabildos, Bolhin conversa relajado, sin prisas, cruza sus manos, grandes y curtidas, sonríe y fija una mirada transparente, casi cristalina, semejante al vidrio, a la pureza y sutileza de los que tan amigo es en sus diseños. Como siempre, lleva en el bolsillo de su camisa un viejo partalápices de cuero con unos cuantos bolígrafos que maneja con soltura, y resume "la fuente de inspiración que supone entrar en un lugar rico y artístico como la catedral de Pamplona".
Unas jornadas sobre construcción sostenible celebradas el pasado febrero en Pamplona fueron el casual nexo de unión entre los arquitectos y el Cabildo. Xavier Cherrez, técnico de la Diócesis, acudió al encuentro como traductor y conoció a Bernard Cywinski. Cherrez y Aizpún entendieron que la firma norteamericana encajaría en su idea de añadir el estrato del siglo XXI al conjunto catedralicio, una sucesión de estilos desde el prerrománico hasta el neoclásico. En abril viajaron a Philadephia, sede del estudio. La arriesgada propuesta tuvo respuesta positiva, a pesar de que los navarros adelantaron que aún no tienen financiación. En junio, Cywinski y otros dos profesionales del estudio visitaron la catedral, Pamplona, el Camino de Santiago... y regresaron a Philadelphia provistos de material. En estos cinco meses los encuentros se han sucedido, con el fin de preparar el anteproyecto que permita a la Diócesis buscar financiación para una obra de envergadura que pretenden abrir al mundo. Su idea se centra en volver a dar vida a las dependencias de la seo, a los dormitorios de los canónigos, al refectorio... . Piensan en una academia, un modelo muy extendido en Estados Unidos, un concepto de residencia que incluye encuentros entre universidades, un soporte físico donde alumnos extranjeros estudian materias de sus carreras, que sea un lugar de interacción e investigación. Para ello, es evidente, el Cabildo deberá contactar con distintas universidades y en ello trabajan.
Aun conscientes de la sorpresa en sus interlocutores, Bohlin y Cywinski no dudan en resaltar ciertas similitudes entre las tiendas Apple y la catedral. Jobs no quería meros puntos de venta, sino lugares de encuentro social, dicen. Su idea clavó con la de Bohlin. Lo explica: "El mundo de las tecnologías hace que la gente se separe porque, paradójicamente, aunque favorecen la comunicación, generan desconexión. Aquí queremos que se vuelva a dormir y a comer en las antiguas dependencias de los canónigos y que se abra al mundo porque, al final, la iglesia es una concatenación de espacios que quedan desconectados de la vida". Conciben un gran museo, y tendrán un espacio especial universitarios y peregrinos, siempre en espacios accesibles. Además, Bohlin considera que "el desafío en Pamplona es análogo" a lo que hace en las tiendas Apple porque, sobre todo en Europa, están insertas en lugares históricos, por ejemplo en Londres, en el Covent Garden y en París junto a la Opera Garnier. La clave, apuntan, "es hacer algo nuevo, pero permitiendo la lectura histórica". Reconocen al unísono que "arquitectónicamente el proyecto es difícil, pero interesante".
Bohlin opina que "el modernismo ha sido brusco y no ha resuelto bien el encuentro con la historia", por eso apuesta por formas más suaves que muchas veces encuentra en el vidrio, "un material puro", que no descarta en la catedral. Su ejemplo más emblemático: la principal Apple Store de Nueva York, un gran cubo de vidrio en la Gran Manzana, la 5ª Avenida, en pleno Manhattan. Abierta en 2006, centro de peregrinaje para amantes de las nuevas tecnologías, es el quinto lugar más fotografiado de la ciudad y el número 28 en todo el mundo, según un reciente estudio.
Por su parte, Cywinski asegura que en estos meses ha aprendido que "la Iglesia puede dar a la sociedad estos espacios gracias al maravilloso legado que recibe" y cree que "poder recuperarlos es una oportunidad que sólo se presenta una vez en la vida".
Calle interior y pasarela de Labrit
Bolhin y Cywinski llegaron a Pamplona el sábado por la noche, acompañados por Sally, esposa del primero. Dejaron la ciudad ayer por la mañana, después de algo más de 48 horas de estancia, centrada en la catedral de Pamplona. Recorrieron cada uno de los rincones del conjunto catedralicio. Cywinski ya lo conocía y Bolhin había visto imágenes y bocetos y escuchado el relato de sus compañeros. El conjunto catedralicio de Pamplona, uno de los pocos que se conserva en el mundo, ofrece un paseo por la historia, desde el prerrománico hasta el siglo XIX, es una pequeña ciudad dentro de la urbe. El paseo de la Barbazana, sobre las murallas de Pamplona, al este; las viviendas de los canónigos por el oeste; el templo, en el norte y el palacio episcopal, al sur, forman una pequeña urbe cerrada. Los arquitectos, en su intención de insertar el proyecto en la trama urbana, han planteado la posibilidad de habilitar una calle interior a través del conjunto y tal vez, abrirla a la ciudad a través de la pasarela peatonal que actualmente se habilita junto al Labrit.
PILAR FDEZ. LARREA . PAMPLONA. Diario de Navarra. Miércoles, 8 de diciembre de 2010